EVELESSA
—Como no deja de abrir la boca, la voy a arreglar de una vez por todas.
Tuve que admitir que había sido un día largo y agotador siguiendo el rastro de la madre de Mara, viéndola moverse por la ciudad como si le perteneciera. No engañaba a nadie. Pensaba que estaba jugando bien el juego, manteniendo la cabeza baja, mezclándose con la multitud, pero hay algo en las personas que se creen intocables que las hace destacar. Es la arrogancia, ese pequeño aire de superioridad, la forma en que