ALEXIS
Cuatro semanas. Cuatro largas y dolorosas semanas ignorando a Sebastian, fingiendo que su presencia no arañaba mi determinación, o que el recuerdo de aquel beso con él no se negaba a dejarme en paz.
Pero esta noche es mi segundo celo, y estoy decidida a mantener las cosas así.
La luna llena colgaba alta en el cielo, su luz filtrándose por mi ventana mientras cerraba la pesada puerta de acero de mi habitación.
Mi celo había llegado con una intensidad brutal; mi piel ardía, mi cuerpo dolía