Aunque no quiera reconocer a Rosalía, tenía una deuda con la madre de Rosalía, y había faltado a sus deberes de padre con su única hija, y podría tratarla bien sin comprometer su carrera.
Pero no esperaba que Rosalía le mintiera.
Rosalía, un poco inquieta, dijo con rigidez, —no fue culpa mía, fue claramente la señora Vargas quien dirigió este asunto, y al final, yo fui quien cargó con la culpa y fue a la cárcel, mientras que la señora Vargas salió ilesa. Como padre que ha sido irresponsable dura