Magnolia se acercó a Ricardo, agarrándolo por la corbata.
Al instante, los periodistas que rodeaban se quedaron mirando con incredulidad.
Magnolia bajó la voz y dijo, —Bueno, señor Vargas, es un buen jugador.
No podía creer que le dieran semejante sorpresa delante de la prensa.
A Ricardo no le sorprendió verla así de enfadada, la miró y le dijo, —Esa gente ha estado haciendo rumores sobre que estás divorciada y con una hija, no quiero que te vilipendien.
—Cállate tú. Hoy has venido para el falso