Magnolia miró a la señora Fernández con una sonrisa burlona, después de todo, la mujer tenía poca perspicacia, que solía mirarla con desprecio
Pero ahora Magnolia sintió un gran placer al ver su silencio.
La señora Fernández dijo, —¿Pero no acaba de decir Magnolia que no necesita nuestras disculpas?
Gabriel intervino, —pero tu actitud de disculparte determina la supervivencia de la empresa de la familia Fernández.
Eran realmente malos los de la familia Fernández, acosadores e intimidadores.
Magn