Magnolia miró al hombre que tenía delante y de repente abrió la boca, —No hace falta que me lo expliques, sin duda investigaré el asunto en cuanto recupere la memoria.
Lo que dijo Ricardo no debía ser diferente de lo que dijo Alexandra.
Magnolia miró el reloj y dijo, —Se acabó este asunto y es hora de que me vaya a casa.
—Te llevaré al aeropuerto.
—No te molestes, iré yo al aeropuerto.
Magnolia se negó secamente, mirando a Ricardo, —señor Vargas, si el tratamiento de ahí atrás sigue siendo neces