Óscar se enfadó un poco al oírlo, —nadie ha pedido que hagan algo tan aburrido, yo sin médula no me muero.
Los ojos de Aria enrojecieron al decir, —Pero mamá dijo que estarías bien si te daban médula.
Esperaba que su hermano recuperara, que fuera a la guardería y al colegio como ella, y que hiciera amigos de su edad.
Aria dijo con voz dulce, casi llorando, —Óscar, no se lo digas al tío Javier.
La expresión tensa de Óscar se alivió un poco al ver a su hermana sollozando. —No llores.
—Prométemelo