Frente a la mirada del hombre, la mano de Magnolia se posó en su hombro, —¿Cómo te llamas, guapo?
—Ricardo Vargas.
—Pues, señor Vargas, por favor, apártese, necesito hablar a solas con Gabriel.
Al fin y al cabo, se trataba de un asunto entre ella y su ex marido, y no quería la presencia de extraños.
Ricardo frunció el ceño y Gabriel, que estaba escondido detrás de él, se apresuró a decir, —No me voy a hablar contigo, hablamos aquí, no pasa nada indecoroso.
Magnolia miró a Gabriel con cierta urge