Magnolia vio que la abuela empezaba a enfadarse, se apresuró a consolarla y pasó el papel a Ricardo, —fírmalo.
Miró al hombre que tenía delante, sus finos ojos se entrecierran ligeramente, su mirada era profunda y oscura.
Los dos se miraban y ella le colocó el documento en la mano, —Por el bien de la salud de la abuela, es mejor que lo firmes, de lo contrario, la abuela no accederá a la operación.
A su lado, la anciana señora Vargas dijo fríamente, —Así es, si no firmas, no haré la operación. Au