Las tres preguntas dejaron a Magdalena sin habla. De hecho, su visita al hospital tenía precisamente ese propósito, para hablar con David sobre el asunto, pero claro que no lo mencionaría. Levantó la barbilla y, con falsa arrogancia, replicó: —¿Quién dijo que mi hermano se negó a hacer la cirugía? Lo que pasó, pasó, y ahora es ahora. Él estará de acuerdo.
Magnolia observó detenidamente a la mujer que tenía delante y dijo palabra por palabra: —Magdalena, tienes que entender que Ricardo ama mucho