Ricardo lanzó esas palabras y se fue sin mirar atrás.
Magdalena entró en pánico y lo siguió rápidamente. —¡Ricardo, espera, déjame explicarte! Mi hermano realmente aceptó hacer la cirugía, sólo que no tiene tiempo por ahora. La fecha del compromiso ya está fijada, si lo cancelas, él pensará mal de ti otra vez.
Ricardo se vio obligado a detenerse y la miró con indiferencia. —Magdalena, desde el principio, nuestro compromiso fue sólo un trato, no algo real. Espero que entiendas eso.
Magdalena le