Ricardo se adelantó y miró a Rosalía, con ojos de hielo, —¿Entonces por qué estás aquí?
Rosalía dijo nerviosa, —me enteré de que la abuela Vargas se había despertado, así que vine a visitarla.
—¿Sí? Le quitaste el respirador cuando llegaste, ¿verdad?
—No, no lo es, le quitaron el respirador a la anciana cuando llegué, tienes que creerme.
A Rosalía algo no le cuadraba, ¿por qué Ricardo no tenía ninguna prisa?
Volvió la vista hacia la cama del hospital y, como resultado, la anciana, que había esta