Realmente, si todo fue lo que dijo Luisa, el presidente optaría sin duda por abandonar a ella.
Luisa se levantó y miró a Rosalía, —has perdido, y no te voy a dar otra oportunidad para que tienda trampa a mí y a mi madre.
—¡Perra! No te pongas chula, mi hijo sigue en familia Castillo, me volveré.
—¿Crees que volverás a tener una oportunidad? Con ese niño en mi mano, puedo hacer lo que quiera yo.
—¡Hijo de puta! Si te atreves a hacerle daño a mi hijo, definitivamente no te dejaré ir, le diré a mi