Magnolia oyó las palabras de Luisa y adivinó lo que quería decir.
Se quedó callada un momento y dijo, —Ya conoces las normas de Villa Aide y, además, todas las reservas para el banquete están ocupadas este año, así que no hay manera de organizar un banquete si nadie cancela o se traslada.
—No diga eso, Magnolia. No te voy a dar un disgusto. No voy a dejar que Rosalía consiga lo que quiere. Es una fiesta reservada por mi padre, ¿cómo se la voy a ceder a Fernando?
Luisa sabía que nunca sería capaz