Magdalena salió del despacho con el termo en la mano, pensando, «Magnolia, no puedes ganarme. Tiene que convencer a David para que venga a operar a la abuela cuanto antes.»
Ricardo estaba solo en su despacho, leyendo los documentos, un poco distraído.
Llamó a Julio: —Transfiérele el último pago.
Julio asintió y luego puso una comida sobre la mesa, —Jefe, es hora de comer.
Ricardo dejó los documentos, cuando vio la sopa, se quedó frío, —¿Qué es esto?
—La sopa de costillas. Tu favorito.
Rica