Punto de vista de Elena
Una hora.
Las palabras resonaban en mi mente mientras Andrew y yo nos apresurábamos a vestirnos. El instante que casi habíamos tenido se desvanecía en prisa y ansiedad.
—¿Cuántos? —preguntó Andrew con brusquedad, pasándose la camisa por la cabeza.
—Como mínimo doscientos —la expresión de Marcus era sombría—. Cada uno porta símbolos. Todos están armados con… —se detuvo— con armas que emiten la misma luz mágica que el collar de Elena.
Mi mano voló a mi cuello. El colgante