Lila
La culpa pesaba en mi pecho junto al placer. Cada vez que Mark empujaba su polla dentro de mí sentía las dos cosas. La buena sensación y la mala se mezclaban hasta que ya no sabía distinguirlas. Empecé a saltarme las clases de la tarde. Me decía a mí misma que lo recuperaría después. Mark cambió sus horarios de trabajo para estar más tiempo en casa. Nos movíamos por la casa como si nadie más existiera. Como si el resto del mundo hubiera desaparecido.
La primera vez que pasó en la cocina so