Lila
La última noche en el resort se sentía pesada en el corazón. Mañana teníamos que volver a casa. A la vida real, donde Marcus era solo mi tío político y yo su sobrina joven. No más toques secretos. No más escapadas. Fui a su villa después de anochecer con lágrimas ya en los ojos. La brisa tropical entraba por las puertas abiertas y hacía moverse suavemente las cortinas. Marcus me esperaba. Su cara se veía triste, pero llena de deseo.
—Lila —dijo con voz ronca mientras me metía dentro—. Esta