Lila
Los siguientes días en el resort se convirtieron en nuestra aventura secreta. Marcus y yo nos volvimos muy buenos escapándonos sin que nadie se diera cuenta. Cada vez que nos encontrábamos, se sentía más caliente y arriesgado que antes. El corazón siempre me latía de miedo a que alguien de la familia nos pillara. Pero el peligro me hacía desearlo aún más. Me estaba enamorando perdidamente de mi tío político, y la culpa mezclada con un amor y una lujuria locos hacía que todo se sintiera tan