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—¿Qué si yo lo maté? —Gumbora termina la pregunta de Cirice y de inmediato una sonrisa enorme se dibuja en el rostro de la hechicera—No, descuida… Yo no lo maté… Ese no era mi plan, nunca lo fue. Cuando logré que depositara su poder en esa joya, mandé a Köpek a que la regresara al castillo de donde la habíamos tomado y le perdoné la vida a tu padre.
»Admito que estaba dentro de mis planes destruirlo, pero … siempre estuve enamorada de él, hasta el último día de su vida y simplemente me fui de