56.
Morgan se queda por un momento en silencio, incluso guardando la respiración, viendo cómo ella acaricia su piel después de acunar el agua en sus manos y dejarla caer por sus hombros. Ve perfectamente su espalda hasta la cadera, su piel nívea se vuelve una atracción irresistible y en cuanto Cirice se percata de la presencia del pirata le sonríe suavemente terminando de destrozarle la cabeza.
Lentamente la sirena da media vuelta, terminando de disfrutar el contacto con el agua, su cabello que pe