Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl amanecer se filtró por las rendijas de las cortinas automáticas de la suite presidencial, tiñendo el suelo de un tono gris metálico que recordaba a las oficinas del piso 50. Alexander ya no estaba en la cama. El lado del colchón que él había ocupado estaba frío, dejando solo una ligera hendidura en las sábanas de seda como prueba de que su presencia no había sido una alucinación producto d







