Al entrar en el condominio, Dalma es sorprendida por todo lo agradable que es. Cada pieza tiene una pinta de costosa, los muebles brillan como espejos, hasta el piso puede ver reflejada su imagen de lo reluciente que se ve.
—¿Y?
La voz de Daemon la sacó del trance en el que se encontraba.
—"¿Y?" - inquirió con incertidumbre.
—Me vas a decir cuál es su intención al venir conmigo, porque eso de la curiosidad no me la creo.
—No te voy a mentir, solo quería asegurarme de que llegarías a salvo.
—¿Y