Mundo de ficçãoIniciar sessão—¿Ariel? ¡Por el amor de Dios habla! —grita Daniel a través del teléfono ya que no recibe respuesta ni señal de vida de su amigo.
—Aquí estoy… —logra murmurar el empresario sintiendo la boca seca.—Demonios, amigo. No me asustes de esa manera, creí que te había pasado algo, ni que costará tanto trabajo tener la cortesía de responderte a la persona con la que estás hablando —reclama el amigo soltando un largo suspiro de alivio al oír la voz de su Jefe.—La esto






