Cap. 129: Herida
Carolina se mira en el espejo del ascensor observando las ojeras que ha tenido que cubrir con maquillaje, desde que su suegro le soltó la mano, dejándola a su suerte no ha sido capaz de descansar. Su mente le da vueltas una y otra vez al asunto que le urge, el tiempo sigue pasando y ella aún no cuenta con un niño que presentarle a su marido cuando su supuesto embarazo termine.
—Aún no puedo creer que me haya desechado como si fuese un trasto inservible, pero le demostraré que no necesito de él