Emily
Antes de abrir del todo la puerta, volteo viendo como el hombre misterioso desaparece. Aun siento sus labios sobre mi, antes nadie nunca me había besado así, con esa intensidad, con esa pasión, y lo peor de todo es que me gustó.
Fue un imbécil, pero no puedo negar que es un hombre atractivo, aunque misterioso, esos anteojos le dan un aire intelectual que me hace imaginar a él en un escritorio conmigo adelante inclinada.
Me río de mi misma, como si supiera como se siente eso. Nadie me ha