Cap. 13 Los tal vez de la vida
Carelis recorría el pasillo de la clínica, no había mucho que ver y sentía que el cansancio le estaba pasando factura. Las enfermeras iban y venían y a veces esos pasillos se volvían tan silenciosos, fríos, con sus tonos claros que helaban la sangre. Recordó que cuando era niña solía colocar sus dedos sobre la superficie de las paredes y las rozaba hasta llegar al final, era placentero y hasta relajante poder hacer eso y ver como otros niños se acercaban a imitarla, sin querer sus dedos hacían