El reloj marcaba las cinco en punto de la mañana, Rose miraba aun soñolienta la mesita de noche. Tantos cambios de un día para otro, esperaba que por fin Lili encontrara su destino, le había divisado con Roger allí abrazados, que mejor que los hijos aprendieran a tomar sus decisiones sin tener que buscar después culpables como en la mayoría de los casos pasaba.
Almorzarían en familia, era la oportunidad perfecta para que unos buenos bocados hicieran pasar un rato ameno. La idea de irse de vacac