Ivette no pensaba dejar a su hermana sola en ese día, al fin comenzaría hacerse justicia, Armando iba a comenzar a pagar por todo lo que había hecho.
Llegó sola al juzgado, pero nunca se imaginó que a quien se encontraría primero sería al hombre que la había destruido por dentro.
—Mira quien esta aquí, la coja— dijo en un tono de burla— sabes porque están haciendo este circo, Montoya está muerto…
—Se está limpiando el nombre de un verdadero hombre que ama a mi hermana como nadie— él soltó una