¿Quién te mando esa canasta de flores? — miró a la puerta donde estaba Cris mirando con frialdad las rosas rojas que se asomaban por la canasta, parecía que se había regado como polvorín en la empresa que había recibido flores— ¿es verdad que fue Armando? — seguramente eso era lo que decía en los pasillos.
—Creo que será mejor que me vaya— replicó Eli que tomaba sus cosas, al pasar a un lado de su hermano le susurro algo— no seas tan celoso, porque se van a dar cuenta de lo que hay entre ustede