"¿A dónde vamos?", preguntó Lolita, porque la ruta no era la que llevaba al alojamiento de Diego.
"A un lugar donde nadie pueda molestarnos", respondió Diego. Lolita pareció pensar, realmente curiosa. Pero no quiso hablar mucho; además, aceptaría cualquier lugar al que él la llevara.
Diego la miró de reojo. Lolita tenía los ojos cerrados, pero Diego sabía que no dormía.
"Ya registré nuestro matrimonio en el registro civil".
Al oírlo, Lolita abrió los ojos de inmediato y miró a su amado.
"¿Qué di