Lolita entró en pánico. Apenas la noche anterior le había dicho a Diego que se sentía agradecida de no estar sola, y ahora él la había abandonado. Se giró bruscamente y se pasó las manos por el largo cabello, pareciendo una persona perdida y sin rumbo.
"¡Diego, dónde estás!", gritó. Estaba confundida, no sabía a dónde había ido. Entonces recordó que él había dormido afuera la noche anterior. "¿No será que... se lo comieron las bestias salvajes?"
El solo imaginarlo la llenó de terror. Miró a su