Lolita estuvo a punto de gritar, pero al ver la figura frente a ella, sintió un gran alivio. Parecía que sus oraciones y esperanzas habían sido escuchadas por el Creador, pues la ayuda había llegado en el momento justo.
"Por fin has venido".
Diego calló a Lolita colocando su dedo índice sobre los labios de ella, indicándole que debía guardar silencio. Efectivamente, se escucharon voces. Entre ellas, reconoció la voz de Candra.
"Es Candra", susurró Lolita.
"Sí, lo sé. Tenemos que irnos de aquí".