"¡Tú! ¿Cómo es posible que estés aquí?" —dijo Lolita, mirando la apariencia del hombre de los pies a la cabeza. La camisa blanca envuelta en un chaleco negro y la corbata de mariposa en el cuello lo hacían ver un poco extraño.
"A partir de hoy, me encargaré de atender todas sus necesidades durante su estancia aquí, señorita L" —respondió el hombre.
"¿Qué?"
Diego se sintió un poco satisfecho al ver el rostro pálido de Lolita. Le había tomado toda la noche tomar una decisión. Y seguiría el consej