Mundo ficciónIniciar sesiónSe baja del auto de mala gana, saca las cosas que trae para comer y sube a su departamento con ganas de tirarse a la cama y dejar que sus manos hagan lo que le encantaría que esos dos hombres le hicieran a la vez.
“No puedes ser tan sucia, Keylen”, pero ella solo sonríe, porque su consciencia lo dice con sarcasmo puro.
Mientras busca las llaves de su departamento, pelea consigo misma por olvidar dónde las dejó. Cuando por fin las encuentra







