Cap.30
el amor de los griegos
Violetta
Entonces Zelda vino a llamarme, sacándome de mis pensamientos.
Henry estaba gritando de hambre por un cambio. Sonrisa.
Mi cariño es insaciable.
Llevo allí más de veinte minutos cuidándolo en mi habitación, todo concentrado, cuando por fin escucho un ruido y pronto Alexie entra por el balcón, casi matándome del susto.
- ¡Hola! Violeta.
- ¿Qué haces aquí?
- ¡Vine a encontrarme con mi sobrino!
“¿Puedes decirme por qué tuviste esta estúpid