Cubierta en una gruesa capa de nieve, la Ciudad Wu era tan hermosa que casi estaba más allá de las palabras. Deambule las calles entre las numerosas tiendas cubiertas de nieve, vestida en un traje dorado con un largo abrigo puramente blanco. Los delicados aretes planteados que llevaba puesto ese día hacían juego con mi maquillaje perfectamente de alguna forma.
Era una ciudad tan ajetreada. De pie entre la multitud que caminaba deprisa en cada dirección, me sentí como una forastera. Miré a toda