Le pregunté: “¿Cuándo vienes a verme?”.
Me llamó con una voz un poco ronca: “Querida”.
Había una ligera tristeza en la voz de Zachary.
Le pregunté suavemente: “¿Pasó algo?”.
“No”. Zachary hizo una pausa y continuó hablando con su voz ronca: “¿Por qué no descansas un poco primero? Volveré mañana cuando abras los ojos. Nos vemos mañana”.
Respondí obedientemente: “Esperaré por ti”.
En realidad, necesitaba su apoyo.
Sin embargo, entendí que él tenía algo urgente de lo cual encargarse.
…
Por