La ventana la dejaron ligeramente abierta. La brisa clara del exterior llegó y jugó con su flequillo. Su expresión irradiaba inmensa alegría con un toque de incredulidad. De repente él estaba muy interesado en la pequeña en sus brazos.
Su mirada siguió de cerca todas sus acciones.
Me acerqué y acaricié la cara de mi hija. Con un tono suave, la convencí gentilmente: “Bella ¿puedes decir ‘papá’ de nuevo?, hazlo por mamá ¿sí?”.
Mi hija no entendió mis palabras. Sin embargo, ella fue muy reacti