‘Hermano Mayor, ¿volverás conmigo?’.
Isabelle hizo esa pregunta con cautela. Seguía mirando a Cedar con sus hermosos ojos. Sus ojos estaban fijos en él, y comenzaron a ponerse un poco llorosos.
Era como si fuera él quien la intimidaba y la hacía sentir tan triste.
Mientras el hombre miraba cómo ella lo miraba, una suave onda se fue moviendo en su corazón.
Después de todo, ella todavía era una niña. No era más que una niña que necesitaba tolerancia y adaptación.
Isabelle abrazó la cintura d