Lucas no odiaba a su sobrina, pero nunca había pensado en mantener relaciones con su familia. Para él, era más que suficiente cuidar de Isabelle y Cedar.
No tenía energía restante para preocuparse por los demás.
Mientras pensaba en ello, pensó cuidadosamente en los dos niños. Todos esos años, alimentó y cuidó cuidadosamente a Cedar e Isabelle. Ya los había tratado como a sus propios hijos y familia durante mucho tiempo.
Naturalmente, su esfuerzo valió la pena. Ambos jóvenes lo consideraban co