A Isabelle no se le ocurrió que declararle su amor fuera un tema serio.
“Uy”, respondió ella y se sentó en el sofá mientras disfrutaba de sus papitas. Los ojos de Cedar se oscurecieron cuando vio cómo reaccionó. Aun así, no siguió insistiendo en el tema.
Después de todo, ella todavía era joven, por lo que aún podía aprender a hacerlo bien. Aún tenían muchos días juntos por delante, así que no tenía prisa.
Solo esperaba que ella pudiera mantener su intención original y sus sentimientos por él.