Isabelle se estaba congelando de frío. Todo su cuerpo estaba helado. Cedar se quitó el abrigo negro y lo envolvió con fuerza alrededor de ella. Aun así, su esbelto cuerpo seguía temblando.
Cedar no pudo soportar verla en ese estado. Él ignoró los límites que había establecido entre ellos. Se inclinó hacia adelante, y sin esfuerzo la cargó como una princesa en sus fuertes brazos y sobre su firme pecho.
A Isabelle no le importó en absoluto. Ella se acercó a donde estaba el calor. Abrazó la cintu