Zachary me dio una palmadita en la cabeza y dijo: "Ya me voy".
Zachary se dio la vuelta y me dejó sola en mi habitación. Caminé hacia el balcón, cuando de repente me di cuenta de que afuera era un día sombrío. La ligera brisa no dejaba de soplar hacia mí. Como ya era pleno otoño, la brisa era bastante gélida. Soporté el frío y observé a Zachary mientras salía del salón.
Lo llamé dulcemente: "Segundo Hermano".
Zachary levantó la vista en mi dirección. La forma en que me miró...
Su mirada era