“Señorita Sarah Kate Wright, ¿quieres hacerme el hombre más feliz del mundo y casarte conmigo?”.
Se le erizó la piel a Kate al escuchar finalmente la petición de Carlos. ¿Y qué mejor manera de pedir su mano en matrimonio que en frente a sus fanáticos? ¿Y en su cancha local, donde había ganado la mayoría de sus Grand Slams?
“¡Sí! ¡Sí!”, gritaron todos.
Kate también escuchó una voz familiar llamando desde atrás. “¡Felicidades por conseguir a mi yerno!”.
Con los ojos llorosos, se volteó para en