Punto de vista de Camelia:
A la mañana siguiente.
Cuando me desperté, eran las cinco de la mañana. Me dolía la cabeza.
Me colocaron una cánula intravenosa, en la muñeca izquierda. El recuerdo de la noche anterior, me golpeó de nuevo como un maldito huracán; dejando todo mi ser temblando en una conmoción abrumadora.
Cada palabra hiriente que me dijo Lucifer, resonaba en mi cabeza. Solo me usó y me quería para el sexo. Pero ahora que ya no era hermosa, su simpatía por mí también había llegado