Dave se detuvo delante de ella, tan cerca que sus narices casi se tocaban. Amaris sentía sus fuertes exhalaciones mientras él se enfrentaba a su propia furia.
Amaris suspiró, y levantó las manos para darles descanso en los brazos de él.
'Escucha. Se suponía que éramos un equipo... Para eso nos contrataron. No puedo ayudar si no sé lo que está pasando'.
Durante unos instantes, se sintió la tensión que había en el ambiente. La presión que pendía sobre ellos, como la espada de Damocles era casi a