Dan en algunas ocasiones podía llegar a ser insoportable. Sí, era más insoportable que pasar eternas horas debajo del sol y sin hacer nada.
Recuerdo que ese era uno de los castigos que recibía por parte de mi padre Philippe en mi niñez. Ahora lo recordaba con cierta melancolía.
—Será un privilegio recibir una cachetada.— Dice Dan con voz melosa.
—En la noche te vendre a buscar. Necesito que estés listo y no que estés dormido para cuando llegues, ¿Te quedó claro?
—Más claro que el agua y que el a