Mundo de ficçãoIniciar sessãoGarlan se apretaba el entrecejo buscando la mayor paciencia que pudiera existir en su ser. Su cabeza martilleaba poniéndolo de más mal humor del que estaba antes y para colmo tenía que soportar toda aquella situación.
-En serio Susana, tiene mucho descaro que después de 20 años vengas a pedirme en la cara que cuide a tu hijo así sin más. Acaso él no es mayor de edad- el alfa no podía creer lo que ella le había pedido antes.
El chico sentado al lado de su madre aún tenía la cabeza gacha y en ningún momento había dejado ver claramente su rostro, su cuerpo se notaba tenso y nervioso. Garlan chasqueó la lengua ante la reacción de él totalmente diferente a la que estaba acostumbrado y más por la forma en que estaba vestido. Normalmente los pretendientes solían comérselo con los ojos como por ejemplo ahora mismo la madre de él.
-Por favor Garlan no seas tan trágico. Solo han pasado 20 años- Susana le quitaba interés al asunto como si aquello fuera lo más natural.
-¿Trágico?- él soltó un bufido de indignación mostrando sus colmillos y llenando la habitación de feromonas- apenas si tuvimos tres meses de relación antes que me pegaras el cuerno con uno de mis amigos cercanos, me hicieras pasar la vergüenza del siglo y ahora vienes simplemente con tu cara y sonrisa para que cuida a quien, a un chiquillo malcriado que no puede valerse por sí mismo. Por favor Susana, mejor salte por la puerta antes que lo haga yo mismo.
El joven apretó los labios ante las palabras despectivas del hombre hacia él, sin embargo, mantuvo el silencio. Su madre estaba cerca y le había advertido desde antes. Abrir la boca le podría buscar serios problemas.
-No te estoy pidiendo que lo cuides de por vida. Solo necesito dejarlo con alguien que conozca al menos seis meses que estaré de viaje de trabajo. Como vez mi hijo tiene retraso mental, no puede quedarse solo, necesita un tutor que lo ayude en el día a día. Él estudia y va a la universidad, pero su salud es débil y él no cuida bien de sí mismo.
-Acaso ese es mi problema- los ojos azules del alfa la fulminaron- Es tu hijo, no es nada mío, ya estaba nacido cuando tuvimos sexo solo una vez, así que no vayas a usar la excusa de que es mi hijo solo para sacarme dinero.
-No, no es tu hijo- se defendió Susana- Realmente no sé quién es el padre, pero eso no viene al tema. No puedo dejarla solo, y no tengo a nadie que me ayude. Tú eres la única persona que conozco en esta ciudad Garlan, no puedes negarme esa ayuda.
Él alzó una ceja.
-Llévalo a un centro de cuidados, hay varios, si quieres te los puedo mandar a buscar ahora mismo, aunque de seguro mi secretario estará de peor humor que yo pues por fin pudo irse a descansar.
Susana rápidamente negó con la cabeza.
-Acaso no entiendes el punto Garlan, tú aún me debes un favor, y lo sabes- esta vez ella no se contuvo y usó la carta que tenía guardada, incluso su tono de voz había cambiado- o acaso se te olvidó cuando tuve que soportar el desprecio de tu familia cuando me hiciste pasar por tu prometida y que te casarías conmigo para evitar tu compromiso. La vergüenza y humillación de ese día nunca la voy a olvidar.
El cuerpo de Garlan se tensó ante lo que él dijo.
-Siempre has dicho que eres un hombre de palabra, un alfa fiel a lo que dice y sus principios, así que no te eches para atrás, me dijiste que esa ayuda me la pagarías en el futuro. Para eso estoy aquí. No te estoy pidiendo dinero, ni propiedades, ni que te hagas responsable de nada de mi persona, solo quiero que dejes a mi hijo estar aquí seguro solo seis meses. Después vendré y me lo llevaré y dejaré las deudas saldadas.
-¿Te estás oyendo?- Garlan gruñó con los dientes apretados- Vienes a mi casa a chantajearme de esa manera.
-No es chantaje Garlan, lo sería si te dijera que puedo sacar un buen reportaje de mi historia. Estoy segura que mucha gente está interesada en la vida amorosa de uno de los empresarios más cotizados de la zona. Y registros de nosotros quedan en el pasado, te recuerdo que me gustaban las fotos.
Los orbes azules que tenían hilos dorados la fulminaron.
-Veo que tenías todo planeado.
-Han pasado bastantes años como para ello. Así que si, lo tenía bien planeado. Si te disgusta ya sabes lo que debes hacer, pero si no accedes a mi petición sabes también lo que haré yo. No deseo llegar a eso- Susana definitivamente había llegado allí a lograr sus objetivos.
Garlan cerró los ojos y respiró profundo. Su pecho dolía por lo fuerte que su corazón palpitaba tanto de la rabia como de la indignación. Se levantó y caminó en dirección a Susana.
-Ven conmigo- la agarró del brazo y tiró de ella hasta sacarla de la sala. No era un hombre violento, ponerle la mano encima a una mujer o un omega que no fuera para hacerle gemir de placer, estaba fuera de su código, pero esta vez había usado un poco más de fuerza de la que estaba acostumbrado.
Eso era lo que se había buscado Susana con sus peticiones fuera de lugar.
Las dos personas desaparecieron de la sala dejando al joven sentado en el sofá con la cabeza gacha. El cabello le hacía sombra en el rostro hasta que lo alzó un poco mirando por donde se habían ido. Estaba en un lugar completamente desconocido para él. Y realmente no sabía que pasaría.
Su madre realmente debía estar loca con dejarlo solo en casa de un hombre, y además alfa, que era sabido le gustaba mucho las aventuras con varias personas sin nada serio, solo porque tenía un plan en mente, pero acaso su madre se había preocupado realmente por él. No era algo que pudiera decir con franqueza ni tenía los medios para expresarlo libremente.
Ahora solo le quedaba ver que harían con él, como si fuera un simple objeto.
Soltó un respiro y aflojó un poco sus manos. Estaba realmente cansado de todo aquello, aunque quizás aquella era su oportunidad. Susana no era la única inteligente y mientras las dos personas discutían en la habitación de al lado él repasó toda la estancia grabando cada parte y las cosas que pudiera utilizar, solo por si acaso y en caso que tuviera que usar algo para defenderse.
Otra cosa que tenía que reconocer era que el hombre, Garlan, como lo había llamado su madre se veía mucho mejor en persona que en la foto que esta le había mostrado de una revista. Su rostro tenía las fracciones bien ubicadas, sus labios en una línea recta lo hacía parecer más serio de lo normal, pómulos altos, ojos azules rodeados de espesas pestañas negras y un cabello del mismo color que caía en flequillo sobre su frente al menos en ese momento húmedo y la otra parte que había sido acomodada hacia atrás.
También la foto ocultaba el cuerpo que sin escrúpulos les había mostrado cuando abrió. Se notaba que había ejercicios, con la espalda ancha, los brazos gruesos, los pectorales duros, así como su abdomen definido hasta el borde del pantalón a la cadera. La imagen lo había hecho tragar en seco pues era bastante intimidante, al menos para un omega como él que no tenía mucha relación con lo sexual a pesar de su edad.
Ah, su integridad parecía que correría peligro dentro de aquellas paredes. Algo que estaba seguro que perdería en los próximos seis meses... porque eso era parte del plan ¿no? Bueno, eso también dependía de él.
Agradecía que a pesar de su segundo género el celo era algo que realmente no perpetuaba en su vida. Incluso sus feromonas eran lo suficientemente débiles para no provocar a un alfa y su olfato no respondía del todo a las feromonas alfas. Quizás por eso siempre le decía defectuoso.
«Ni siquiera puedes ser un omega decente, hasta en eso eres deficiente» las palabras de su madre que se repetían al menos tres veces al día resonaban en su cabeza.
Pasaron al menos diez minutos antes que las dos personas volvieran. El rostro de Garlan estaba completamente helado mientras el de Susana no mostraba que estaba realmente contenta pero tampoco decepcionada, por lo que Tobias definió que... ¿había ganado?
-Te quedarás con él cariño. Yo te llamaré constantemente, al igual llámame si necesitas algo- Susana se acercó a él y le dio un beso rápido en la mejilla, lo que antes de separarse le susurró en el oído- No me decepciones.
Y se levantó con una leve sonrisa.
-Lo dejo a tu cuidado Garlan, es un buen chico, te gustará.
-Tu chico, como dices tiene 21 años- gruñó el alfa con los brazos cruzados sobre su pecho y notablemente tenso- Vete de una vez. Quiero dormir.
Sí, necesitaba hacer eso, ya mañana, con la mente más despejada pensaría mejor que haría con el chico.
Susana solo le dio una ojeada antes de darse media vuelta y alejarse sin ser acompañada a la salida. Cuando la puerta se cerró dejando solo a las dos personas dentro el ambiente se volvió tenso. Garlan se quedó delante del chico esperando que él dijera algo más no fue así.
Chasqueó la lengua con exasperación y se inclinó para agarrar la barbilla de este entre sus dedos y alzar su rostro. Los orbes color avellana mucho más claros que los de su madre se quedaron fijos en los de él.
-Primera regla en mi casa, cuando te vaya a hablar mírame directo a los ojos ¿Entendido?

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