Mundo ficciónIniciar sesiónLlegué al castillo después del amanecer, y apenas me alcanzaron las fuerzas para subir a mis habitaciones y derrumbarme en mi cama, temblando de agotamiento. No me importaba. Había cumplido con la promesa que le hiciera a Risa cuando respondiera a su mensaje. Le había dicho que nos reuniríamos en tres días, y allí estaba, en la mañana del tercer día, con tiempo para recuperarme de aquel precipitado viaje antes de encontrarme con ella.
Habría bajado a su habitación en ese mismo momento,







